8 nov. 2011

El soñar con tenerte aquí, conmigo.

Puede que tú seas el único que consigue sacarme sonrisas aunque esté hecha polvo. Tal vez tengas la virtud de saber entenderme cuando ni siquiera sabes lo que me ocurre. Entonces te veo. Me sonrojo y empiezo a ponerme nerviosa. Aparto la mirada rápidamente y noto que te fijas en mí. Y como también sabes lo que ocurre. Porque muchas veces una mirada dice más que mil palabras. Tengo que hacer como si no te diera importancia, como si no me hicieras sentir nada. Y cuando me miras siento una tremenda felicidad. Es una sensación demasiado tonta, lo sé. Pero es lo que siento, y lo que me produces. Cuando se me eriza la piel, cuando el corazón me late a mil por hora, cuando noto que todo transcurre más lento... Cuando sé que mis mejillas se sonrojan, cuando empiezan a temblar mis piernas, y lo único que quiere salir de mi boca es una sonrisa. Cuando ocurre todo esto sé que tú estás cerca. Porque sólo tú sabes escucharme con tan solo una sonrisa. Sabes abrazarme con decir mi nombre. Eres como el sol en un día nublado. La luna llena en una noche de Verano. Todo lo bueno y lo malo. La gama de colores. El arco íris en un día lluvioso...
Sólo me gustas tú. Y es que me enamoran tus ojos marrones. Me enloquece tu cabello. No hay nada que me guste más que tu sonrisa. Me podría pasar horas recordando tu voz. Porque sé que eres así: con tus defectos e imperfecciones, con tus manías y tus bromas sin sentido. Sé que tú sin público delante no funcionas, porque te encanta ser el centro de atención. Entiendo que tú eres así, y no quiero que cambies. Lo único que me hace seguir levantándome de tantas caídas es tu sonrisa. Y el soñar con tenerte aquí, conmigo.

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